El retraso de la maternidad es una realidad cada vez más frecuente. Tendemos a posponer el embarazo esperando un momento de mayor estabilidad económica, profesional, emocional y familiar.

Así, cada vez tenemos hijos más tarde. En España, por ejemplo, el porcentaje de nacimientos en madres superados los 40 años es de más del 10%.

Atendiendo a los datos, sí, es posible ser madre a partir esa edad. Pero debes saber que lograr el embarazo es mucho más complicado debido a la disminución natural de la fertilidad asociada con la edad. A medida que las mujeres envejecemos, la cantidad y la calidad de nuestros óvulos disminuyen, lo que afecta decisivamente la capacidad de concebir de manera natural. 

Además, el envejecimiento ovárico provoca que nuestros ovocitos presenten un mayor número de mutaciones genéticas que pueden provocar un mayor número de abortos espontáneos o alteraciones cromosómicas bebé.  

Por eso buena parte de los embarazos a partir de los 40 años se consiguen a través de tratamientos de reproducción asistida. Para muchas mujeres de esa edad es una decisión valiente que puede plantear desafíos adicionales en comparación con madres más jóvenes, pero con una preparación adecuada y las técnicas de Fecundación in Vitro correctas logran el sueño de concebir con sus propios óvulos.


Entendiendo la fertilidad a los 40

Lo primero que deberías hacer es obtener una comprensión detallada de tu fertilidad. Debes estar al tanto del estado de tu reserva ovárica. Consulta con un especialista en fertilidad para realizar las pruebas pertinentes y recibir asesoramiento personalizado. Intenta hacerlo cuanto antes, puesto que ya te hemos explicado que el tiempo es crucial en estos casos: numerosos estudios aseguran que las posibilidades de quedar embarazada a partir de esta edad en un único ciclo de ovulación es inferior al 5%. La mayoría de las consultas son gratuitas y sin compromiso, como en el caso de IGIN, y pueden hacerse online.


Evaluación de la salud reproductiva

Si los especialistas determinan que lo mejor en tu caso es realizar un tratamiento de FIV-ICSI, será necesario realizar evaluación completa de tu salud reproductiva. Te pedirán análisis hormonales, exámenes ginecológicos y puede que alguna prueba complementaria. Además, será necesario realizar una analítica genética para descartar posibles mutaciones recesivas.


Protocolo de un tratamiento FIV

La mayor parte de las Fecundaciones In Vitro se hacen hoy mediante Microinyección Intracitoplasmática de Espermatozoides (ICSI, por sus siglas en inglés), por presentar unas tasas de embarazo mucho mayores. Este tratamiento requerirá los siguientes pasos:

1. Estimulación ovárica: Mediante medicación, te induciremos el desarrollo de múltiples óvulos.

2. Monitorización: Se realiza un seguimiento constante del desarrollo de los folículos mediante ecografías (y a veces analíticas).

3. Punción folicular: Una vez que los folículos alcanzan el tamaño adecuado, realizamos una sencilla intervención para extraer los ovocitos. En caso de obtener un bajo número de estos, se recomienda realizar una nueva estimulación ovárica para acumular ovocitos y optimizar la creación embrionaria.

4. Fecundación en laboratorio: Los óvulos se fertilizan con espermatozoides seleccionados (de pareja o donante) en el laboratorio para formar embriones.

5. Cultivo embrionario: Es la fase en la que se da el desarrollo de los embriones. Lo ideal es esperar a que lleguen al estadio de blastocisto (día 5 ó 6 de desarrollo), puesto que presentan un mayor potencial de implantación.

6. Diagnóstico Genético Preimplantacional: Es altamente recomendable en mujeres de más de 40 años. Se trata de una prueba para detectar anomalías en el material genético de los embriones. Nos quedamos únicamente con aquellos que no presenten alteraciones genéticas o cromosómicas, con el fin de limitar el riesgo de aborto y fallos de implantación, y reduciendo drásticamente la posibilidad de que el bebé tenga alguna enfermedad.

7. Transferencia embrionaria: El embrión seleccionado (el de mejor calidad) se transfiere al útero. Es un procedimiento sencillo y rápido.

8. Betaespera y prueba de embarazo: Comienza un periodo de unos doce días de espera. Tras este tiempo se realiza una prueba de embarazo para verificar el éxito del tratamiento.


Controles durante el embarazo

Ten en cuenta que a partir de 40 años los embarazos se consideran de riesgo. Por eso se pautan controles ginecológicos más frecuentes y exhaustivos.

Además, siempre es recomendable realizar un test de ADN fetal en torno a la semana 12 de gestación. Nos permite calcular de forma precoz el riesgo de una anomalía cromosómica. Es una prueba muy sencilla que no conlleva peligro alguno.