La Fecundación In Vitro (FIV) es una de las técnicas de reproducción asistida más conocidas. Consiste en realizar el proceso de fecundación en un laboratorio para obtener el embrión que será implantado en el útero materno.

Hoy en día lo habitual el realizarla mediante Microinyección Intracitoplasmática de Espermatozoides (ICSI, por sus siglas en inglés): los biólogos eligen al mejor espermatozoide de la muestra seminal y lo introducen en una microaguja para inyectarlo al interior del óvulo. Es una técnica de gran éxito: en IGIN contamos con una tasa de embarazo del 79% por ciclo.

No obstante, como ocurre con muchos temas relacionados con la reproducción, a menudo está rodeada de mitos y conceptos erróneos. Aquí exploramos algunas de las creencias más comunes, separando verdad de ficción.

• La FIV garantiza el éxito a la primera

Aunque la FIV ha tenido éxito para muchas parejas, no garantiza el embarazo en el primer intento. El éxito puede depender de varios factores, como la edad de la mujer, la calidad de los óvulos y espermatozoides, y otros aspectos de la salud reproductiva. Algunas parejas pueden requerir varios intentos antes de lograr el embarazo deseado. Otras puede que no lo logren con sus propios óvulos debido a factores de infertilidad insalvables, y requieren de ovodonación.

• Aumenta el riesgo de embarazo múltiple

Esto es así cuando se opta por transferir más de un embrión al útero. Sin embargo, debido a los riesgos para la salud que esto comporta, las clínicas optamos por la transferencia de embriones únicos (en IGIN transferimos un solo embrión en estado de blastocisto). La decisión, en cualquier caso, se toma en consulta con los especialistas en reproducción y según las circunstancias individuales de cada paciente.

• Sólo es para mujeres mayores o con problemas de fertilidad severos

Tal vez esto fuera así hace años, pero hoy en día la FIV se utiliza en una gran variedad de situaciones, incluidas las parejas con problemas de infertilidad inciertos, problemas de salud reproductiva en ambos miembros de la pareja, o incluso para mujeres solteras o parejas de mujeres lesbianas.

• La FIV implica la selección de características genéticas del bebé

Aunque es cierto que la FIV puede estar asociada con la selección embrionaria mediante el Diagnóstico Genético Preimplantacional para evitar ciertas condiciones o enfermedades genéticas, esto no significa que todos los pacientes elijan esta opción. Y, además, el uso de esta técnica se limita a reducir problemas y afecciones de salud en el bebé.

• La medicación del tratamiento puede producir cáncer

Es falso, obviamente. La medicación hormonal usada para obtener un mayor número de óvulos con los que poder trabajar en laboratorio es totalmente segura. Diversos estudios (Hospital Universitario de Copenhague o la Universidad de LUND) han profundizado en la relación entre esta medicación  y el cáncer, llegando a la conclusión de que no hay relación alguna. Sí que se ha encontrado una asociación entre infertilidad y un mayor riesgo de padecer cáncer de ovario o endometrio. Pero no existe evidencia alguna de que esto sea causado por los tratamientos de reproducción asistida, sino por la infertilidad en sí.

• En una FIV puedo elegir el sexo del bebé

La elección del género está prohibida en España, con la excepción de que exista una enfermedad genética ligada al sexo que pueda transmitirse al bebé (como el caso de la hemofilia).

Hay un mayor riesgo de parto prematuro

No es así. El riesgo de parto prematuro se asocia a causas ajenas a la reproducción asistida, como casos de embarazos múltiples o edades avanzadas de la mujer, por ejemplo. Es cierto que en reproducción asistida tratamos a mujeres cuya causa de infertilidad tiene que ver con la edad, por eso tal vez haya mayor prevalencia.  En estos casos aumentan las complicaciones como la diabetes gestacional o la preeclampsia. Son embarazos de riesgo, pero no por la FIV sino por la edad materna. Pero en ningún caso tiene relación con el método seguido para lograr el embarazo.

• Los embarazos por FIV son de riesgo

La verdad es que tienen la misma evolución que los embarazos naturales. El riesgo en el embarazo se da cuando la mujer supera determinada edad, o padece enfermedades previas, o desarrolla alguna complicación como diabetes gestacional o preeclampsia. Factores todos ellos ajenos a la FIV.


Es importante despejar estas falsas creencias para tener una comprensión clara y poder tomar decisiones informadas. Esto nos permitirá abordar el proceso de FIV con mayor confianza. Y por último, resuelve dudas y busca siempre el asesoramiento de los profesionales de la medicina reproductiva. Si lo deseas, en IGIN nuestras consultas de reproducción son gratuitas y estaremos encantados de atenderte.