Cuando os decidís a realizar un tratamiento de fertilidad, en la primera consulta que realizáis solemos hablaros de esta hormona (AMH) y su importancia.

Se trata de un indicador reflejado en una analítica de sangre y que nos dará información sobre la reserva ovárica de la paciente. Cada mujer nace con un número limitado de ovocitos. Es su reserva ovárica, que va disminuyendo con el tiempo, tanto en cantidad como en la calidad de esos óvulos. De esta forma se reduce la probabilidad de lograr embarazo conforme cumplimos años.

Cuanto mayor es la edad de la mujer más disminuye su reserva ovárica y, consecuentemente, sus niveles de AMH. La bajada más drástica tiene lugar a partir de los 36 años, pero algunas mujeres tienen una baja reserva incluso antes.

Conocer sus niveles nos permite valorar el estado de su fertilidad en ese momento y orientar el tratamiento, sabiendo de antemano cómo responderá el ovario, o si es necesario plantear una ovodonación. También nos va a permitir decidir la pauta de medicación hormonal necesaria en caso de realizar un tratamiento de FIV-ICSI.

Pero no sólo es interesante si quieres buscar el embarazo ya mismo; estar al tanto del nivel de la AMH es útil para aquellas mujeres que quieran planificar su maternidad. Si los niveles son buenos, podrían optar por preservar su fertilidad para ser madre más adelante con los óvulos que congele en ese momento. Si, por el contrario, tienen un valor bajo de AMH, puede que incluso se plantee adelantar la maternidad. 

¿Cuáles son unos valores normales?

Cuando nos llega el resultado, y a pesar de que no hay un estándar sobre los valores de referencia, solemos hacer estas interpretaciones (siempre teniendo en cuenta la edad de la paciente):

• Entre 1,5 y 4 ng/ml: Niveles normales y adecuados a la edad.

• Por debajo de 1,5 ng/ml: Niveles "subóptimos", los resultados reproductivos pueden verse afectados.

• Por encima de 4 ng/ml: Podríamos estar frente a ovarios poliquísticos o correr el riesgo del síndrome de hiperestimulación ovárica al administrar la medicación hormonal.

En IGIN solicitamos la analítica de la AMH junto a la hormona basal entre el primer y tercer día del ciclo menstrual para valorar tanto la reserva ovárica como otras alteraciones hormonales. Es parte del estudio de fertilidad que nos permitirá realizar el mejor diagnóstico para cada caso.

Si estás interesada en conocer el estado de tu AMH o estás pensando en realizar un tratamiento, recuerda que puedes pedir tu consulta completamente gratuita con nosotros.